Precios de los alimentos en Guatemala: La realidad por detrás de los números

Posted on octubre 26, 2008

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Los números son importantes para reflexionar sobre la realidad, pero muchas veces ellos no dan el verdadero sentido de la realidad. Por ejemplo, uno puede decir, basado en datos oficiales, que en Guatemala el aumento de los precios de los alimentos ha sumido a cerca de 450 mil personas más en la pobreza extrema en el último año.

Es un número impresionante, sin duda. Pero para entender e interiorizar lo que significa este dato, uno debe de conversar con la gente, con una de las millares de madres y padres que repentinamente tienen que escoger cuál hijo ellos serán capaces de enviar a la escuela, porque no pueden proveer educación a todos sus hijos e hijas, ya que una buena parte de sus pocos recursos los tiene de destinar a la compra de la  comida de la familia.

En el Día Mundial de la Alimentación, el último 16 de octubre, Oxfam se ha juntado a cinco otras organizaciones y redes de Guatemala en una jornada para subrayar la situación de pobreza e iniquidad en la que viven las pequeñas y pequeños agricultores y demandar acciones concretas por parte del Estado para apoyar y valorar el sector.

Aunque es responsable por producir el 25% de la riqueza del país, el sector agricultura en Guatemala, tal como en otros países en desarrollo, ha sido relegado a segunda plana a los largo de los últimos 20 años. La falta de apoyo a las pequeñas y pequeños productores los ha dejado particularmente vulnerables a la crisis global de los precios de los alimentos.

La jornada incluyó la presentación del informe de Oxfam intitulado “Precios de Doble Filo”, sobre la crisis mundial de precios de alimentos, así como investigaciones y análisis específicos sobre la situación en Guatemala. Por detrás de los datos duros presentados, hay las verdaderas historias contadas por las decenas de pequeños productores de diversas partes del país que participaron del evento para compartir sus conocimientos y organizar una feria culinaria. El delicioso olor de las comidas tradicionales de toda Guatemala sin duda ayudó a inspirar las conversas en el salón principal y en los corredores del Paraninfo, el Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Carlos.
 
Las historias que yo escuché eran muy similares: el orgullo de fomar parte de un sector que es un potente motor de la economía de Guatemala, la insatisfacción de ser descuidados por sucesivos gobiernos, y la tristeza por no contar con los recursos necesarios para enfrentar los fuertes efectos del aumento de los precios de los alimentos básicos.

Historias reales
Catarina Gómez Ixtamá me explicaba con mucho orgullo como ella prepara una comida tradicional de su región llamada “quichon” (mixtura, en español). Los ingredientes deben de ser preparados, mezclados y cocinados muy cuidadosamente para que mantengan el tono y sabor de la salsa, a la cual se le añade el pollo criollo. El toque final es dado por el cacao, un ingrediente sagrado de sus antepasados.

Pero Catarina ya no es capaz de preparar esta deliciosa comida fuera de ocasiones especiales. La razón: ella no puede cargar con los costos de los ingredientes principales, los mismos que consume en su cotidiano, como el maíz, tomates, cebolla, carne.

“Esa comida es bien especial, pero lo que influye muchísimo es el costo. Porque ha subido muchísimo el precio de la canasta básica. O sea, sólo podemos prepararlo en los casos especiales.  Es una lástima. Es una lástima… Es importante hacer énfasis en cómo se puede solucionar esta situación porque no es posible que se pierdan esos grandes valores. Ejemplo: al hablar de una seguridad alimentaria eso es lo más importante que debemos practicar, que debemos consumir. Porque debemos de cuidar nuestra salud. Pero ¿cuál es el riesgo? Es el alto costo que ya no lo permite. Entonces hoy en día estamos entre la espada y la pared.”

Teodoro Juracán, un representante de pequeños productores de la Comunidad de San Luis Tolimán, ubicada en el Sur Occidente de Guatemala, da una descripción todavía más cruda del impacto de la crisis de precios de los alimentos sobre su familia y la comunidad:

“Lo que obtenemos con la venta de nuestros productos casi empata con lo que necesitamos para sostener la casa. Lo primero que dejamos de lado es el vestuario, después la escuela de los niños, todo para poder comprar comida. Algunos tienen que escoger y mandar apenas uno de sus niños a la escuela, ya que no puede mandar a todos, por el hecho de que necesita ahorrar plata para comprar la comida. El tiempo está muy duro para nosotros.”

Duro, pero lleno de esperanza y voluntad de cambiar la situación. En las próximas semanas Oxfam, junto con 28 organizaciones, van a lanzar una campaña en Guatemala para poner presión sobre el Estado para que implemente instrumentos de apoyo a las pequeñas y pequeños productores en el país. También va a trabajar con la opinión pública  y consumidores en las principales ciudades para estimularles a valorar la importancia de la agricultora campesina en el desarrollo del país.

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