Vasto Mundo

Primera vez en Centroamérica

Septiembre 26, 2008 · Dejar un comentario

Yo estuve en Guatemala en estos días, en un rápido viaje para trabajar con el equipo local de Oxfam y varias organizaciones contrapartes. El objetivo fue el de apoyar en el desarrollo de una estrategia de comunicación para una nueva campaña pública para poner de relieve los granos tradicionales guatemaltecos, como el maíz y el fríjol, frente a las importaciones subsidiadas de los Estados Unidos. Confieso que lo poco que sabía sobre el país era que está en América Central, que es la cuna de la civilización maya, y que está en la frontera con México. Pero lo poco que conocí en cuatro días me hizo gustar mucho de haber estado allí. 

La capital, que también se llama Guatemala, es muy bonita y tiene mucho verde. El tránsito es aparentemente muy ordenado (al menos si comparado con el caos de Lima) y la gente fue muy buena onda. Me acordé bastante de Belo Horizonte, no sé bien por cual razón. No llegué a caminar por la ciudad, como a mí me gusta, porque todos me advirtieron del peligro de caminar sólo por las calles debido a los altos índices de violencia urbana. Uno de los principales problemas en Guatemala, por lo que me dijeron, es el fenómeno de las “maras“, bandas compuestas principalmente por adolescentes y jóvenes que están constantemente en guerra entre sí para dominar las zonas de la ciudad y son extremadamente violentas.

El costo de la vida parece ser inferior al de Brasil o del Perú. La moneda local se llama Quetzal, una palabra que es muy difícil de pronunciar para los extranjeros, y que es el nombre de una hermosa ave cuyas plumas fueron utilizadas como moneda por los mayas. La economía tiene buenos niveles de crecimiento. Pero todos con los que he hablado dijeron que uno de los principales problemas del país es la brecha extrema entre ricos y pobres, algo que conocemos muy bien en Brasil.

Esta desigualdad se agrava en gran medida por el fuerte racismo que impregna la sociedad guatemalteca. Los agricultores y los descendientes de los mayas y otros grupos indígenas son considerados – y tratados acorde – por la elite blanca y urbana como ciudadanos de segunda clase. No es sin razón el país tiene una historia terrible de violencia. Durante 36 años Guatemala se vio hundida en una guerra civil que causó la muerte y desaparición de un número estimado de 200 mil personas.

Desde 1996, el país está pasando por un proceso de estabilización democrática y de pacificación. El actual presidente se llama Álvaro Colon y tiene procedencia socialdemócrata. Él viene siendo muy atacado, a la derecha y a la izquierda, a causa del aumento de las tasas de violencia.

El país, a pesar de su pequeño territorio, tiene una rica cultura, especialmente por la herencia maya. Al igual que en el Perú, uno puede literalmente tropezar en sitios arqueológicos prácticamente a donde vaya. También como pasa a los peruanos, esto crea la extraña esquizofrenia de ser un país con un impresionante pasado, el cual no se puede denegar, y al mismo tiempo preferir mirar hacia adelante, hasta el sueño de la “modernidad” de Miami.

Todos se sienten orgullosos de la inteligencia y la capacidad de la civilización maya al mismo tiempo en que sus descendientes directos, los cuales incluso hablan el idioma de sus antepasados y mantienen muchos de sus costumbres ancestrales, son tratados como una especie de “lastre”, que dificulta el desarrollo del país con sus demandas de respecto a sus valores y herencia, reforma agraria, promoción de sus culturas tradicionales etc. Una ecuación difícil de resolver, y que está detrás de mucho de la inestabilidad que existe en Guatemala y otros países de América Latina, como vemos en Bolivia en este momento.

Antigua, la capital colonial de Guatemala
El taller que yo coordiné ocurrió en la ciudad de Antigua, que por más de 200 años fue la capital del país. Es una ciudad colonial, con construcciones que datan del siglo XVII y calles pavimentadas con piedras. Fue elegida en 1979 como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Yo me recordé mucho de Parati y Ouro Preto, ciudades brasileñas que mantienen la arquitectura colonial portuguesa, que difiere un poco de la española.

Es una hermosa ciudad, situada cerca de una hora de la capital, y es uno de los principales destinos turísticos en el país. A pesar de ser temporada baja, era posible ver muchos jóvenes turistas de todas partes del mundo, especialmente Europa, caminando por las calles irregulares. La ciudad cuenta con numerosos bares, internet cafés, clubes nocturnos, tiendas de artesanías.

Estuvimos alojados en el Hotel Santa Catalina Mártir, muy agradable y que para más de 300 años sirvió como un convento. Es relativamente bien conservado y los claustros religiosos fueron transformados en habitaciones donde pueden alojarse hasta seis personas. Del piso al techo de la habitación hay como 5 metros, y las puertas de las habitaciones y armarios son de madera pesadísima. La sala de reuniones está situada en la antigua capilla del convento y la imagen original de Santa Catalina, con sus velas encendidas y los bancos para oración todavía sigue allí en un oratorio en el pasillo para las almas penitentes.

Lo interesante es que en la parte posterior del hotel-convento, donde se construyeron nuevas y más modernas habitaciones, hay un área donde se realizan excavaciones arqueológicas y donde se están sacando a la luz objetos que remontan a principios del siglo XVII. Lo bueno es que la diaria del hotel es muy razonable – $ 40 en temporada baja – e incluye un desayuno estilo de América Central, con sus frutas, plátano asado, una especie de puré de fríjol negro, y pan, mantequilla y gelatina.

Una de las cosas que más me ha gustado es un tipo de jugo de arroz – ¡eso mismo!  – que fue servido en el almuerzo. Tengo entendido que es preparado como a un arroz con leche luego es liquado en la batidora y el jugo resultante se sirve con hielo. ¡Simplemente delicioso!

He tomado una media hora para caminar por la ciudad en una mañana y saqué algunas fotos que se pueden ver abajo. Sirven para dar una idea acerca de Antigua y tal vez les deje animados o animadas a visitar la ciudad, si un día resuelven visitar a Guatemala.

     

Abajo algunas fotos del Hotel Santa Catalina Mártir.

     

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