Vasto Mundo

Los 3 de Angola

Agosto 25, 2008 · Dejar un comentario

¿Cómo será vivir aproximadamente dos tercios de su vida encerrado en una caja de 2 x 3 metros, viendo el sol solamente una hora al día y manteniendo un mínimo contacto con otros seres humanos? Robert King Wilkerson, Albert Woodfox y Herman Wallace, conocidos como “los 3 de Angola”, sin duda tendrán una buena respuesta a esta pregunta. Ellos han estado confinados en una celda solitaria durante más de 30 años en la Penitenciaria Estatal de Luisiana, conocida como Angola, en uno de los más brutales casos de violación de los derechos humanos en la historia de los EE.UU.. La historia de estos tres hombres muestra que el concepto detrás de Guantánamo tiene raíces más profundas de lo que uno puede imaginar y de que el debate sobre la tortura y los derechos de los detenidos ya se ha resuelto hace mucho tiempo, al menos por las autoridades penales de Luisiana.

Los “3 de Angola” fueron a la cárcel, por diversas razones, a principios de los años 70, acusado de crímenes menores. En 1971 ellos crearan una célula local de los Panteras Negras como una forma de defenderse y a otros presos, la mayoría negros, de las frecuentes brutalidades cometidas contra ellos y luchar por mejores condiciones penitenciarias para lo que ya entonces era conocida como “la prisión más sangrienta del Sur de Estados Unidos”.

Por supuesto, el movimiento no fue bien aceptado por las autoridades y administradores de la prisión. En 1972 Wallace y Woodfox fueron enviados a la solitaria acusados de haber matado a un guardia de la prisión. Wilkerson tuvo la misma suerte, acusado por otro asesinato, del que nunca fue condenado formalmente. Los tres hombres se quedaron literalmente olvidados en la solitaria durante las décadas siguientes.

Ellos fueron “redescubiertos” en 1997, cuando su increíble historia llegó al público. Ellos no sólo habían sido mantenidos en celdas cerradas, de 2 x 3 metros cuadrados, por décadas, como también todo indica que las pruebas usadas contra ellos habían sido plantadas con la intención de silenciar sus voces en el inicio de los años 70. Pronto empezó un movimiento para sacarlos de la solitaria y exigir una revisión de las acusaciones de asesinato, por las cuales ellos han sido condenados por penas que sobrepasan los 50 años de cárcel. 

El movimiento fue – y sigue siendo en gran medida – ignorado por las autoridades locales y los administradores de la prisión. Tras mucha lucha Robert Wilkerson fue puesto en libertad en 2001 después de haber pasado 29 años encarcelado en la solitaria. Su caso fue revisado y la acusación que pesaba en su contra fue retirada. Sus ex compañeros de prisión, Wallace y Woodfox, no tuivieron la misma surte y aún siguieron presos en la solitaria hasta marzo de 2008, o sea, por 36 años. Ellos siguen luchando para que sus casos sean revisados y que sus condenas sean eliminadas.

La casa de Herman
El escandaloso caso de los “3 de Angola” ya ha resultado en libros, documentales, videos y en una campaña pública que reúne a activistas de derechos humanos, artistas y ciudadanos comunes. Una de las más interesantes acciones para llamar la atención sobre el caso es la promovida por Jackie Summel. En 2001 ella conoció a Robert Wilkerson, durante un evento en el que él contaba un poco de su historia, poco después de que salió de la prisión. Después de escuchar su increíble y emocionante historia Summel le preguntó lo que ella podría hacer. Wilkerson simplemente le pidió que escribiera a sus dos compañeros que todavía estaban presos en régimen de incomunicación.

Sin saber lo que debería escribir a Woodfox y Wallace, ella decidió registrar su propia rutina, tomando una foto de su casa a cada hora, durante 24 horas y envió las imágenes a los dos presos. Lo que se siguió fue el estrechamente de la relación que llevó a Jackie Summel a seguir escribiendo y a visitar a los prisioneros en varias ocasiones a lo largo de los años. En 2003 ella tuvo la idea de hacer a Herman Wallace una pregunta relativamente simple: “Con cuál tipo de casa sueña un hombre que vivió 36 años encerrado en una solitaria de 2 x 3 metros?”

De la respuesta que obtuvo se inició un audaz proyecto que involucra a un gran número de voluntarios, entre arquitectos, ingenieros, constructores, y la gente común. Todos dispuestos a hacer con que el sueño de Herman se convierta en realidad. El mismo prisionero diseñó su casa, partiendo de su sueño sobre cómo sería una casa adonde le gustaría vivir. Esto, sin haber visto una “casa de la verdad” durante gran parte de su vida. La casa ya está en construcción en su ciudad natal de Nueva Orleans, a pesar de la incertidumbre de si él la ocupará algún día.

La casa de Herman es, en realidad, un símbolo de cómo podemos mantener la sanidad y la esperanza en medio de la locura y la injusticia. La penitenciaria de Angola es la más grande en los Estados Unidos y tiene una historia de sufrimiento y muerte que remonta al siglo 19, cuando era todavía una hacienda de esclavos. De ahí viene el nombre del lugar, en una referencia al país de origen de la mayoría de los esclavos que fueron llevados allí.

Angola se convirtió, entonces, en una prisión de trabajos forzados y actualmente alberga a unos 5.000 presos, la mayoría negros, con condenas de un promedio de 88 años. Esto significa que la mayoría de sus presos van a morir en la prisión, serán enterrados en el cementerio del lugar y se quedarán en el olvido completo. Los prisioneros trabajan 40 horas semanales y reciben entre 4 y 20 centavos de dólar por hora trabajada. Básicamente es todavía la hacienda de esclavos que siempre lo ha sido.

Para obtener más información sobre la historia de los “3 de Angora”, entre aquí.

Aquí se puede conocer más sobre el proyecto de la Casa de Herman.

El sitio oficial de la prisión en Angola está aquí.

A continuación un vídeo con un reportaje sobre el caso y un clip en defensa de los 3 de Angola:

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