El último viernes, 16 de mayo, terminó la Cumbre de los Pueblos – “Enlazando Alternativas 3″, evento que reunió aquí en Lima, Perú, a cerca de 3 mil representantes de ONGs y movimientos sociales latinoamericanos y europeos para discutir modelos de desarrollo económico y de integración regional alternativos a los propuestos por los representantes de 60 países durante la Cumbre Unión Europea / Latino América y Caribe, que aconteció al mismo tiempo en la ciudad.
El encuentro paralelo casi no pudo acontecer, ya que hasta 10 días antes de su inauguración todavía no se tenía certeza sobre en qué local iba a ser realizado. Finalmente se consiguió un espacio en la Universidad Nacional de Ingeniería. Hubo también una fuerte presión de muchos sectores de los medios y del mismo gobierno peruano, que a todo momento acusaban a los organizadores de la reunión y las ONGs y movimientos sociales participantes de conspirar para perjudicar el desarrollo de la Cumbre Oficial y con ello afectar a la reputación del Perú, como país anfitrión.
Esa presión fue apenas un capítulo adicional de una verdadera campaña permanente que sectores del gobierno del Perú, incluyendo el mismo presidente Alan García, en contra de las ONGs y movimientos sociales, principalmente los dedicados a la defensa de los derechos humanos y de los derechos de las comunidades afectadas por proyectos de minería.
El balance final de la Cumbre de los Pueblos fue positivo, en mi opinión. Es verdad que hubo mucha falta de organización, pero el simple hecho de que el evento aconteció sin grandes percances ya es una victoria, principalmente después de la presión fortísima de las autoridades peruanas para dificultar su realización.
Otro punto que yo destacaría fue la organización del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), el cual analizó casos de malas prácticas de empresas transnacionales europeas en América Latina y el Caribe. Algunos de los casos que recibieron bastante destaque fueron la denuncia de violación de los derechos humanos y contaminación del medio ambiente por parte de la empresa petrolera española YPF-Repsol en Argentina, Bolivia y Ecuador; la actuación de la empresa minera Majaz en el norte del Perú; y la actuación de las farmacéuticas Roche (Suiza) y Boehringer (Alemania) en la violación del derecho a la salud pública en Brasil. Un material con el resumen de los casos denunciados frente al Tribunal puede ser bajado desde aquí. El dictamen final del TPP puede ser leído aquí.
Un aspecto interesante de este tipo de evento son las “mesas temáticas”, que reúnen especialistas para tratar de temas considerados clave para el desarrollo sostenible y la defensa de los derechos humanos. Los temas que más llamaron la atención fueron los relacionados al impacto del agrocombustible, migración, integración regional, impacto de los acuerdos comerciales sobre las mujeres, cambio climático, racismo y criminalización de las protestas sociales en América Latina. En general la calidad técnica de las discusiones fue muy buena, ya que fueron conducidas por gente que investiga los temas desde hace muchos años.
Por supuesto hubo la mixtura de la fauna de siempre, que reúne representantes de todos los espectros de la izquierda latinoamericana y europea. A mi me parece que esta mixtura es lo que brinda el color y el sabor a este tipo de reunión. Claro que a veces puede parecer una suerte de “zoológico” de tendencias exóticas, algunas consideradas extintas, pero que todavía siguen manteniendo sus seguidores fieles. Una buena parte de la prensa local aprovechó este hecho para tratar de restar relevancia a la Cumbre de los Pueblos. Pero creo que es muy interesante tener este tipo de espacio para hacer el contrapunto a las cumbres oficiales y a las organizadas por las empresas.
Abajo, algunas fotos que he sacado durante la Cumbre de los Pueblos.







































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