Ouricuri, ubicada a unos 620 kilómetros de Recife, capital del estado brasileño de Pernambuco, es una ciudad sorpresivamente dinámica para sus cerca de 40 mil habitantes. En la calle principal hay muchos bares, por lo menos cinco cabinas de internet y muchos jóvenes circulando en la noche. Allí estuve por una semana, junto a compañeros de Oxfam, para visitar proyectos apoyados por la ONG Caatinga, una contraparte de Oxfam en nuestro programa de Medios de Vida Sostenibles.
En la zona rural de Ouricuri conocimos iniciativas tan interesantes como la de la Agrovila Nova Esperança (Nueva Esperanza), en lo que se refiere al manejo sostenible de los recursos locales. Adão Jesus Oliveira, presidente de la Asociación de Apicultores local, nos mostró orgulloso las nuevas instalaciones y máquinas para la mejora de la miel producida en la comunidad. Los planes incluyen independizar a la comunidad de los intermediarios y lograr que la miel mejorada llegue directamente a los mercados de consumidores del centro-sur del país y quizá, en un segundo momento, incluso exportarlo.
Conocimos también la experiencia de educación basada en los principios agroecológicos, implementada en la escuela local, donde el currículo normal de las clases impartidas a los niños es complementado por clases que buscan rescatar sus relaciones con la tierra, con su clima y su vegetación.
La profesora Isabel de Jesus Oliveira, contó con orgullo el impacto de este trabajo junto a los niños. Ella misma es un ejemplo de determinación. Nació en la comunidad y, tras una historia de una larga lucha por estudiar, regresó para compartir sus conocimientos con su comunidad de origen. “Quiero seguir aquí porque sé que todavía tengo mucho que compartir y aprender y porque no quisiera dejar mis proyectos-como el de la caja de lectura (una mini biblioteca)- inconclusos.”
En seguida, el Grupo de Mujeres de la Agrovila nos regaló un pequeño banquete de golosinas preparadas por ellas a partir de los frutos típicos de la región, especialmente el “umbu”, de un rico y dulce sabor ácido. El grupo está compuesto por 13 mujeres que se unieron para buscar fuentes de renta a partir del aprovechamiento de los productos locales. Ellas preparan pulpa de frutas, mezcla de semillas y cereales (conocidas como “multi mixturas”), compotas y licores que, entre otros productos, son vendidos tanto en la comunidad misma, como en una tienda mantenida por la Cooperativa en el centro de Ouricuri.
Como explica Luciana Mendes da Costa Ferraz, Secretaria del Grupo de Mujeres: “La idea es que las mujeres nos volvamos autónomas, nos empoderemos. Eso porque vivíamos muy dependientes de los esposos. Queríamos tener nuestra propia fuente de ingresos y estar mejor organizadas. Al comienzo tuvimos algunas dificultades, pero ahora tenemos el apoyo de los esposos, la familia yla comunidad. Además, con el apoyo de Caatinga y Oxfam, ya tenemos algunos lugares donde vendemos nuestros productos. Ahora está mejor.”
La agroecología familiar
A la mañana siguiente visitamos el centro de la ciudad de Ouricuri, donde conversamos con Eunice de Alencar Silva Matias, que hace año y medio mantiene un pequeño quiosco en la feria, donde vende verduras, frutas y legumbres orgánicas producidas en la pequeña propiedad de media hectárea de su familia. “Mis productos no usan agroquímicos, son naturales. A las personas les gustan los productos orgánicos. La procura está muy buena. A veces faltan productos porque el agua para plantar es poca. Si pudiéramos producir más, venderíamos más. Los precios son incluso más bajos que los productos normales.”
Nuestra parada siguiente fue en la tienda que la Coopeagra (Cooperativa de los Productores Agroecológicos de Ouricuri) mantiene en la ciudad, a unos pasos de la feria. Moradores de Ouricuri y visitantes pueden encontrar en la tienda productos orgánicos (miel, legumbres), artesanía, y hasta cortes especiales de carne de chivo y de cabra. Los 25 socios de Coopeagra han recibido apoyo técnico, entrenamiento y recursos básicos de Caatinga para implantar esta iniciativa.
Después de conocer en tan corto espacio de tiempo tantas iniciativas interesantes e innovadoras queda la voluntad de regresar a esta tierra muy pronto. El sol intenso que este viaje nos brindó nos recordó en todo momento la dificultad con que este pueblo tiene de luchar para seguir adelante.
Al mismo tiempo, su extrema simpatía, capacidad de trabajo, inteligencia y fuerza de voluntad nos aseguraron que seguirán venciendo la adversidad y construyendo un presente y futuro mejores para sus familias.





1 respuesta hasta el momento ↓
Alfredo Ospina A. // Agosto 3, 2008 a 3:47 am |
Saludo.
Los invito a visitar y participar en el sitio web http://www.agroforesteriaecologica.com
Gracias.