Llegar en La Paz es siempre impactante, principalmente si llegas durante la noche. El primer impacto se da en el mismo corredor de las mangas que ligan el avión al área de desembarque. Sentí de inmediato una ligera falta de aire, que me acompañó por toda la noche. El segundo impacto es bajar desde el aeropuerto, que está ubicado en El Alto, hasta La Paz. La serpenteante carretera que liga las dos ciudades abre la vista para una visión impresionante de las luces de la ciudad ubicada al frente y más abajo.
Llegué en la madrugada del domingo y la verdad es que no pudo dormir, de manera que durante el día estuve sintiéndome un poco como un zombi. Pero sí logré salir por un rato para almorzar surubi en la plancha. Es un pescado de río delicioso y muy típico de Bolivia pero que también existe en Brasil (donde es llamado de surubim). Estuvo lloviendo todo el día en La Paz, pero esto no desanimó a la gente que todos los domingos se reúne en la Avenida El Prado, que pasa justo frente el hotel donde estoy hospedado.
La avenida, cuyo transito normalmente es bien caótico, es cerrada los domingos y las familias la ocupan. Hay presentaciones de grupos artísticos, trabajos de escolares, tiendas para venda de artesanía y piqueos diversos. O sea, realmente un día para la familia. Cuando logré salir del hotel, ya todo el movimiento estaba cesando, pero todavía fue posible almorzar mientras escuchaba un grupo de jazz boliviano tocando en vivo en plena calle.
Al fin del día me reuní con mis compañeros de Oxfam para entre otras cosas, tratar de la agenda de la visita que voy a hacer a Trinidad y San Julian acompañando a Jane Beesley, una comunicadora del departamento humanitario de Oxfam. Vamos a recoger historias e imágenes del trabajo humanitario que Oxfam desarrolla en ambas regiones, situadas respectivamente en los departamentos bolivianos de Beni y Santa Cruz.
Durante los próximos días voy a escribir un poco más sobre como está siendo este viaje. Pero ahora voy a tratar de dormir, porque vamos a tener de nos despertar a las 4:30 de la mañana para tomar el vuelo a Trinidad. El mate de coca ya está calientito esperando y ojalá logre dormir un poco.




1 respuesta hasta el momento ↓
Jordi Gascon // Abril 13, 2009 a 3:24 pm |
Buenos dias.
A mi me paso que al salir del avion inmediatamente me senti muy mal, tuvieron que darme oxigeno y llevo ya dos dias en el hotel esperando que se me pase.
Suerte
Jordi Gascon